jueves, 22 de marzo de 2007
Somnolencia tropical
miércoles, 21 de marzo de 2007
Incomprensiones
Voy al baño de un restaurante y me encuentro con un váter (un meadero, hablemos claro) de esta guisa: repleto de cubitos de hielo. Miro alrededor, y todos tienen el sumidero cubierto de hielos. A la altura de la mirada, recortes de prensa, principalmente crónicas y entrevistas de béisbol. Pero me es imposible levantar la mirada: ¿Para qué coño ponen hielo en el váter? ¿Para controlar la temperatura de las meadas y así mitigar su olor? ¿Ocurre lo mismo en el baño de chicas? ¿Si se tapona, como ocurre más de una vez, no agravamos el problema al añadir el volumen de agua del hielo derretido?
Se aceptan explicaciones...
lunes, 19 de marzo de 2007
Podemos
El pasado diciembre, el presidente venezolano sorprendió a todos anunciando la próxima creación de un partido único (el Partido Socialista Unido Venezolano). Y emplazó a sus compañeros de viaje: Podemos (19 diputados), Patria Para Todos (10 diputados) y el Partido Comunista (7 diputados), a que decidiesen entre la disolución para entrar a formar parte del partido único, o mantenerse con nombre propio, pero ya en las filas de la oposición. Andan todos deshojando la margarita, pero nadie se atreve a decir ni mú. Todos hablan con calculada ambigüedad. Pero nadie se para en seco. Veremos. En agosto, Chávez ha prometido el nacimiento del nuevo partido. Sin palos en las ruedas.
Todo el mundo habla, pero nadie dice nada.
Proa
El proceso revolucionario mantiene su curso, con agua o sin agua. Y que reme el que vaya en la proa.
sábado, 17 de marzo de 2007
jueves, 15 de marzo de 2007
Suerte
miércoles, 14 de marzo de 2007
Pabellón criollo
La política venezolana es un tiovivo arrollador, a su lado la española, parece un juego de niños resabiados. Aquí se habla de golpes de estado, magnicidios y asambleas constituyentes con una naturalida pasmosa. Como dice Alejo Carpentier en su novela Los pasos perdidos, "aquí siempre tenemos un zafarrancho en la reserva". La novela, sobre la Gran Sabana y el Alto Orinoco, sólo me gusta a ratos. Es engolada como sólo puede serlo un cubano atiborrado de leche merengada.
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