Me voy a la playa.
viernes, 31 de octubre de 2008
Playa
Me voy a la playa.
miércoles, 29 de octubre de 2008
Política de hechos consumados
domingo, 26 de octubre de 2008
Sano y salvo
Venezuela siempre ha mirado más hacia el norte yanqui que hacia el este europeo. De ahí, que el béisbol sea el deporte nacional, incluso el deporte del presidente nacional, que confesó su deseo de ser pelotero profesional en las Grandes Ligas antes de convertirse en revolucionario a tiempo completo. Las estadísticas en el béisbol rayan en lo sobrenatural. Un ejemplo: "porcentaje de bateo con dos strikes fuera de casa ante lanzadores zurdos después de la quinta entrada con jugadores en tercera base en postemporada". Suena a enunciado teológico, un misterio insondable se esconde tras semejante sintaxis. No todo el mundo comprende mi conversión al bate, a modo de San Pablo que cae de su caballo y recoge un guante de béisbol que le ilumina. Escribo esto tras acudir al estadio a ver un Leones de Caracas contra los Tiburones de la Guaira (5-4), en la televisión el cuatro partido de las Series Mundiales de las Grandes Ligas yanquis entre Philadelphia y Tampa Bay.
Al acabar, el tipo de la megafonía del estadio, deseó a todos los presentes que llegasen a casa "sanos y salvos". Lo dijo con un tono de oscura perentoriedad, como si quisiese acabar diciendo: "sé por qué lo digo". Afortunadamente, no lo dijo. El silencio de lo no dicho quedó pendiente en el aire.
miércoles, 22 de octubre de 2008
Historia del (barril de) petróleo
Hoy acabé de leer este libro. El barril de petróleo venezolano cerró la semana pasada a 68 dólares. Y hoy el presidente Chávez dejó dicho que hasta 55 dólares, lo mismo le da. Del libro, de más de mil páginas, uno aprende lecciones básicas. 1)A nadie le interesa el petróleo por las nubes, especialmente a los países productores: pan para hoy y hambre para mañana. 2) El petróleo barato es consecuencia más de la voracidad y torpeza de los países productores que de la sed de demanda de los países consumidores.
En fin, el equilibrio del precio del petróleo es uno de los casos de funambulismo en la cuerda floja más fascinantes de la historia de economía. El libro escrito por un yanqui (estos libros sólo son capaces de escribirlos los yanquis), acaba así. Y comienza con la historia del coronel Drake que encontró petróleo por primera vez en el oeste de Pensilvania en 1859.
El petróleo en crudo al igual que los productos refinados se transportan en la actualidad en petroleros, a través de oleoductos, en gabarras y camiones. Coloquialmente en todo el mundo se mide en "barriles", a pesar de que en la actualidad difícilmente habrá un profesional del petróleo que haya visto los antiguos barriles de petróleo excepto en un museo. Cuando el petróleo comenzó a fluir por primera vez en los pozos del oeste de Pensilvania en la década de 1860, los petroleros desesperados saquearon las granjas, establos, bodegas y los basureros en busca de algún tipo de barril - de melaza, de whisky, de sidra, de trementina, de sal, de sal, de pescado, o de cualquier cosa que estuviera a mano-. Pero a medida que los toneleros fueron haciendo unos barriles especiales para el petróleo, surgió un tamaño estándar que sigue siendo la norma en la actualidad. Es de 42 galones (159 litros). La cifra se tomó prestada de Inglaterra, donde un estatuto de 1482 durante el reinado de Eduardo VI estableció los 42 galones com o medida estándar para terminar con las "sisas" y los "engaños" en el embotado de pescado. En aquellos momentos la pesca de arenque era la principal actividad del Mar del Norte. Para 1866 los productores de Pennsilvania confirmaron el barrill de 42 galones como su estándar, dejando así el barril de vino de 31 galones y medio o el barril de cerveza de 32 galones de Londres o el barril de 36 galones de Londres. Lo que nos lleva a la actualidad. Porque el barril de 42 galones todavía se utiliza como medida estándar, aunque no como receptáculo físico, en el mayor de los negocios del Mar del Norte que, desde luego, ya no es la pesca de arenques.
(La historia del Petróleo. Daniel Yergin, Vegara, 1992, Buenos Aires, Argentina)
lunes, 20 de octubre de 2008
Cabezas reducidas
jueves, 16 de octubre de 2008
Teología
miércoles, 15 de octubre de 2008
Quito
Quito es una ciudad limpia, de pequeña escala, ordenada. Está, además, sorprendentemente cerca de las nubes. Y todas las tardes, llueve. El centro histórico es una maravilla que hace revivir los tiempos de la colonia y la independencia. Conserva el sabor de un tiempo ya perdido, dos siglos atrás, en el que la naftalina, las damas de compañía, los rosarios de cuentas, los hijos ilegítimos y las bayonetas oxidadas eran los pilares de la sociedad . Está, por tanto, repleto de iglesias y referencias a los insignes próceres de la independencia ecuatoriana. Es bonito y barato. Supongo que también aburrido. Por ello, es un lugar que invita a pasear con calma por las calles empedradas. Los quiteños son tan amables que, a veces, pueden pasar por pusilánimes. Al fondo, los grandes volcanes el Cotopaxi, el Pichincha y el Chimborazo, que no vimos por la niebla. Me recordó, no sé por qué, a una Londres americana en miniatura en busca de su Jack El Destripador...
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