martes, 1 de septiembre de 2009

Cayo Borracho

El faro de Cayo Borracho. (Lo llaman Cayo Borracho por las agitadas aguas que lo rodean y que provocan mareos cercanos a la embriaguez). Me gustan los faros. Subí al faro con mi colega Marlon. Abajo se quedaron Ana&Jorge, pensando en Madrid. Marlon, para mí, es Marlon Brando. También para su madre, fanática desde los Andes del gran actor estadounidense. Aunque según su cédula, es Marlon José. Taxista y amigo a partes iguales. Arriba del faro, tras trepar como gatos orondos, una batería como la de mi carro enchufada al foco. Contemplamos la isla desde arriba: traté de entender a los naúfragos, pero es difícil si tienes a mano una neverita (cava) con cervecita y agua. Nos reímos de los naúfragos.

A Cayo Borracho está prohibido ir, así nos lo dijeron todos los lancheros. También nos dijeron que nos llevaban, con la condición de que una vez allí, si llegaba la Guardia Nacional, nos hiciéramos los locos o los suecos o los húngaros o los colombianos. No hizo falta, no llegó nadie. Nos bañamos, le dimos una vuelta a la isla. Dormimos. Estudiamos el comportamiento de los cangrejos ermitaños ante una rebanada de pan de molde. Un comportamiento de lo más curioso: mezcla de voracidad y estómago exiguo. Se pegaban por un trocito, y una vez comido, se iban. Como la observación invitaba a la divagación, nos fuimos a reflexionar a la punta norte del cayo, con la cabeza alborotada por la brisa caribeña. Se supone que llegan tortugas a desovar a Cayo Borracho. Ese día, sin embargo, no.

Cuando nos íbamos, un brutal sol rojo ardía en el oeste. A la vez, el faro de Cayo Borracho comenzaba a lanzar sus destellos de luz blanca.

En Chichiriviche, justo al llegar, se fue la luz eléctrica.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Bonita foto.
Bonito relato.
juano.

fon dijo...

Juano: Agárrala, y píntala en grande, como a mí me gusta. Luego, si me gusta, te la compro. Si no, te invito a una sidra y unos vígaros. Cuéntame cómo va la expo.

Jorge dijo...

fonky, ¿te llego el sms de anita?
ya estamos de vuelta, tristes.
Tranquilo que no le vamos a decir a nadie lo "mal" que lo estas pasando alli y la gente tan "mala" con la que te juntas.

besos.

Jorgin.

Ana dijo...

Hay una historia que dice: Que hace algunos años antes de que se colocara el faro un barco quedo trabado en una parte del arrecife de coral que rodea el cayo, cuando observaron el canal que había abierto el barco decidieron romper lo que faltaba para liberar el barco. Los pobladores de la zona llevaban insumos a los navegantes quienes siempre estaban borrachos para poder aguantar las aguas frías de este cayo (puede llegar a 10 Grados o más, en comparación con la mayoría de los cayos que integran el Parque Nacional Morrocoy) Los pobladores decían que iban para que los borrachos, al cayo de los borrachos y bueno por allí va el cuento.