miércoles, 14 de abril de 2010

Frío de muerto

Hay historias que se escuchan, otras se ven. Algunas dan calor, otras dan frío. Ésta la escuché por alguien que la vio. En los Andes venezolanos, existe la expresión "frío de muerto". Se utiliza para referirse a los bebés o niños que muestran un conducta apática, débil, enfermiza desde sus primeros meses de vida. Allá se dice que la rara enfermedad se debe a que acudieron a algún funeral, y allí se les pegó el "frío del muerto", mal al que parecen exclusivamente susceptibles los más pequeños. Debe de ser por la conexión entre la vida y la muerte, extremos que casi se tocan.

Mientras escuchaba la historia, me iba arrellanando en el sofá. E, inconsciente y cobardemente, me abracé a mí mismo para tratar de combatir un posible "frío de muerto". La única manera de curar el extraño mal, para el que la medicina ortodoxa no tiene solución, es introducir al bebé con "frío de muerto" en el interior de una res recién eviscerada durante apenas unos minutos. Una vez fuera, el niño vuelve al "calor de la vida". Pensé en la oscura poesía de los funerales andinos. Y en la potente imagen de un niño acurrucado dentro de una vaca despellejada y abierta en dos.

Esa noche, a pesar del calor tropical, me arropé el doble en la cama. Amaneció nublado.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

alfonsillo!!
como va todo??estuvo E por Ccs?que tal?
os paso alguna curiosidad de las vuestras?
cuidate mucho

besos

A.

Anónimo dijo...

Bien, Foner, Bien. Tas en forma!
Chócala!
Juano

Ambrosius de Königsberg dijo...

Taconazo

fon dijo...

A: Estuvo E por acá, efectivamente. Fuimos un derroche de sentido común y cordura. Besos.

Juano: Ye el gimnasio de la mente al que voy por las noches. Chocada está. ¿Qué pintas?

Ambrosius: Thank you, que dirían los editores de The Economist. Te escribo un correo.