miércoles, 29 de octubre de 2008

Política de hechos consumados

Antímano era un pueblo, habitual lugar de descanso de los caraqueños a principios del siglo pasado. Se valoraba el frescor que aportaba su mayor altitud y la proximidad al río Guaire, cuando todavía era un río y no la cloaca contemporánea. Incluso tenía una de las residencias presidenciales. Ahora se encuentra en el suroeste de Caracas, devorado por crecimiento vírico e incontrolado del monstruo capitalino. Allí fuimos de ronda electoral. El candidato opositor a la alcaldía, Antonio Ledezma, recorrió las calles de la barriada saludando a diestra y siniestra. Iba rodeado de algo más de una decena de policías. Policías de paisano, malandros de uniforme: lo mismo da. Al poco de la llegada, y ante un sol inclemente, un batallón chavista aguardaba la comitiva opositora. Gritos, forcejeos, insultos, mentadas a las madres mutuas, advertencias. Nada especial: el clásico histrionismo revolucionario. Antímano es una de esas barriadas populares en las que la noche es un territorio comanche. La estructura urbanística es idéntica: abajo, al pie del cerro, el pueblo antiguo, con su plaza Bolívar, sus diversos comercios más o menos cochambrosos (licorería, panadería, taller mecánico, lavandería), sus muros repletos de pinturas revolucionarias, y antirrevolucionarias. Y en la ladera del cerro, miles de casitas amontonadas, a medio hacer (o deshacer). Para subir, esas escaleritas que se intuyen. No hay carreteras ni siquiera pistas o trochas. El vehículo de transporte es el pie . Todo el cerro está cubierto, cientos "ranchitos" conformando la segunda piel de la montaña. Ladrillo, cemento, uralita de techo y rejas por todos lados. Nadie sabe a ciencia cierta cuánta gente vive allá arriba. Pero allá están. La propuesta del candidato es sencilla. "Vamos a dar títulos de propiedad a todos los habitantes, para que tengan la seguridad jurídica de poseer, al menos, el terrenito. Y eso cuando el chavismo aboga por la propiedad social, que seguimos sin saber lo que es". Política de hechos consumados, la llaman.

1 comentario:

Carlicomico dijo...

Muy buena descripción, y muy buena reflexión, Fon!