sábado, 30 de junio de 2007
Marilin
jueves, 28 de junio de 2007
Época de lluvias

miércoles, 27 de junio de 2007
El silencio de la guacamaya

El viaje desde Caracas (10 horas) en autobús fue a lomos de un destartalado ejemplar que había roto sus amortiguadores, de modo que cada bache o agujero (y hay unos cuantos hasta el estado Apure) lanzaba a los aires a los pasajeros que, medio dormidos pues el viaje era nocturno, se despertaban con sus posaderas en vuelo. Sorprendente y angustioso, porque la sensación de velocidad era mucho mayor de la real. La gente gritaba, desde el final del autobús: "¡¡Chamo, pare la yegua!!". Ni caso.
Al día siguiente, nos fuimos a cabalgar. Mi caballo se llamaba "malandro" (ladrón), y el cabrón espero a que me soltase en las llanuras a correr, para frenar en seco, girar la cabeza hacia un lado y conseguir, sin apenas esfuerzo, que un servidor volase por los aires. Rodé y caí. ¡Crash! El caballo me miró a los ojos con ironía, y las carcajadas bailaban en sus pupilas. Íbamos cuatro en la expedición, y los cuatros acabamos por los suelos. Jinetes del futuro, sobre caballos malandros.
lunes, 25 de junio de 2007
Instantánea para una biografía aventurera

miércoles, 20 de junio de 2007
Reptiles y anillos

Hoy a la tarde salgo rumbo a los Llanos Occidentales venezolanos. Destino Mantecal, en el estado Apure: diez horas al sur de Caracas, en autobús. Allí esperamos encontrarnos con las hermanas mayores de la anaconda de la foto, ahora que ha comenzado la época de lluvias, debe haberlas del tamaño de un tronco de roble. Por cierto, su mordedura no mata, lo que mata es el abrazo letal al que somete a sus víctimas.
martes, 19 de junio de 2007
Verde oliva
domingo, 17 de junio de 2007
Feminismo en lata
Hoy me tomé casi un litro de jugo de parchita, leyendo la prensa criolla en la mañana. Y es que aquí, la vida se expresa en los múltiples jugos y productos que habitan en las fruterías: verdaderos museos, en los que no aparecen los odiosos puntitos rojos de compra artística. Arte que se consume en veinte minutos y que recuerda, en el primer impacto en el paladar, a Velázquez pintando en las cocinas de aquel hermoso y lejano siglo XVII. ¡Gloriosa fruta tropical!
viernes, 15 de junio de 2007
El imperio
miércoles, 13 de junio de 2007
El regreso del caniche

Seguí a la extraña pareja un buen rato, mirando fijamente a los ojos del caniche, buscando algo en su mirada. Silencio perruno, ni siquiera un ladrido. En un momento de desesperación, llegué a pensar que se trataba de un muñeco de trapo. Al poco, se movió. Apenas unos centímetros, pero se movió. El caniche chavista está vivo.
martes, 12 de junio de 2007
Diablos danzantes
Posterior y sibilinamente, la Iglesia se apropió la tradición, y lo escenificó de manera que los diablos paganos se postrasen ante el poder universal de Dios Padre, un diálogo entre el pagano salvaje y el buen cristiano. Ahora recorren todo el pueblo alrededor del Santísimo Sacramento bailando alocadas danzas al ritmo de tambores y maracas. En medio, inmutable, el sacerdote. Alrededor, policías y soldados. Porque, claro, la fiesta degenera en un baño de alcohol y desvaríos. Y es impresionante contemplar a la marea roja (el color no tiene nada que ver con el cromatismo de la revolución) deambular febril por las calles de casas bajas en las que se agolpan los fieles (cerveza o ron en mano). El calor es asfixiante, y los diablos, empapados en sudor, agitan las hermosas máscaras como posesos.
Para finalizar: cuentan los cronistas del lugar, que las máscaras provienen del miedo de los esclavos a ser reconocidos por sus amos, durante el endiablado trance. No vaya a ser que les pasasen la factura a la vuelta a la vuelta a la hacienda. ¡Mosca con lo que haces, esclavo!
lunes, 11 de junio de 2007
Colonia Tovar
En Colonia Tovar uno ve a alemanes, con rasgos y expresión teutona hablar un castellano venezonalizado. Hasta comienzos del siglo XX, apenas se relacionaban con nadie, y se mezclaban entre ellos con el consiguiente desmejoramiento genético (así lo narran los cronistas). Poco después comenzaron a descubrir los encantos de la población criolla y ahora la gente se llama "pérez jansen" o "wuwenthäll luna". Son rubios, tienen los ojos claros y visten como en las fábulas de los hermanos Grimm. Su comida típica, las salchichas. Su bebida, la excelente y tostada: Cerveza Tovar. Y cuentan con exquisitos productos que no se encuentran en otros lugares de Venezuela debido a las especiales condiciones climáticas: melocotones, fresas, miel, mermeladas. Hace frío, algo que se agradece, en un país de verano eterno.
En el centro del pueblo hay un cartel que indica las direcciones: hacia un lado, calle Bolívar; hacia el otro, calle Hensen. Y ahí siguen, casi detenidos en el tiempo, en plena encrucijada cultural, los venezolanos de Baden Baden, en medio de la selva negra criolla.
viernes, 8 de junio de 2007
Postales
La metáfora de la mecha. Chávez habla sin parar y en cadena, es decir, retransmisión obligatoria de radio y televisión. A mí, personalmente, me saca de quicio. Esas ansias predicadoras, me dan dolor de cabeza. Su último ingenio es el concepto de golpe suave: a través de varias eventos catalizadores se logra configurar una opinión pública que precipite la caída del gobierno a través de la intervención extranjera. El problema es que es una metáfora que se creen tanto la oposición como los chavistas, y la cuestión es otra y la deben de resolver los venezolanos. Ellos mismo. Algo que olvidan demasiado a menudo.
"El imperialismo yanqui" lo explica todo, nos explica a todos. Incluso a mi, que trato de esquivarlo a base de golpes de cintura.
miércoles, 6 de junio de 2007
Boves, el urogallo

En 1811 estalla la Guerra de la Independencia, y Boves se une a los patriotas venezolanos comandados por Bolívar. Al poco, y tras un par de traiciones por parte del Libertador y sus compadres, se une a los realistas hispanos. Jura lealtad al rey de Spain, y organiza un temible ejército de negros, mulatos y zambos; esclavos que abandonan a sus amos y unen con alborozo y evidente mala hostia al ejército de Boves. Arrasan los Llanos, su crueldad es proverbial. Hasta los árboles hacen crujir sus ramas cuando las tropas de Boves se acercan.
Boves tenía dos huevos (aquí lo llaman ser un tipo "cuatriboleao"). A las atrocidades de Bolívar & co., respondía con las suyas: freír en aceite las cabezas de sus enemigos, hacer corridas con prisioneros disfrazados de toros, enterrar enemigos para que fuesen devorados por las hormigas rojas... Una bestia parda, vamos. En su ejército, él era el único blanco. Y su ideología era una: acabar con todos los blancos. Incluyendo al Libertador Bolívar, a quien consideraba un vendido, puesto que defendía los intereses de los criollos blancos.
Murió de un lanzazo, en diciembre de1814. Su lema: ¡Ráspalos (mátalos), que no hay que cargar peso amarrado!
lunes, 4 de junio de 2007
Venezuela en construcción

Caminé con la marcha, bailé algo de salsa brava roja rojita y hablé con varios personajes de muy diversa índole. Todos entusiasmados con la figura mesiánica de Hugo Chávez. No hubo roces, carácter festivo, como dicen las crónicas. Es asombrosa la disciplina militar que impregna la marcha como si de un desfile se tratase. Dividos por estados y movimientos sociales, uno ve pasar a los bomberos de Aragua, a los empresarios socialistas de Nueva Esparta, a los agricultores de Táchira, los pescadores de Anzoátegui, las amas de casa de Miranda, los jubilados de Bolívar, etcétera. El desfile colorado es espectacular, un río rojo que avanza imparable. Preguntado acerca de si vienen por propia voluntad, un compañero venezolano me explica de media boca: "Cordialmente obligados". En cualquier caso, la calle sigue siendo roja rojita.
Empresa de banderas
Otro caso digno de interés y que requiere una reflexión más amplia es la utilización chavista de la camiseta de la selección española de fútbol. Por extensión, los chavistas absorben todo lo que sea rojo rojito, venga de donde venga. En la marcha del sábado, en la que anduve flirteando como journaliste, me sorprendieron la cantidad de camisetas de la selección española: raúles, sergiosramos, iniestas, puyoles deambulaban a ritmo salsero por las avenidas de Caracas. Coño, me dije, si en España conozco gente que califica de facha y franquista a quien porta la "elástica de la furia roja". Y es que en ideología política, la gente da más vueltas que una peonza, y se justifican las mayores estupideces con gesto adusto.
Por eso se agradecen comentarios como el siguiente, directos al hígado con el que pensamos, desde el centro de la marea roja: "Mira, chamo, a Hugo Rafael lo pusimos nosotros. Y nosotros, el pueblo, lo quitaremos cuando nos parezca. No hay más, y que se dejen de pelar bola los opositores. A Hugo lo echamos, los mismos que le aupamos".
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