lunes, 11 de junio de 2007

Colonia Tovar

Colonia Tovar es un lugar extraño. De ahí la afluencia de turistas. Está a hora y media de Caracas, en unos valles montañosos que recuerdan a Europa del norte. Verde, niebla y lluvia. En 1843 llegaron a Venezuela en barco, un grupo de sesenta alemanes y 17 franceses católicos, para fundar una ciudad nueva. Les escogieron porque la zona se asemejaba a la región germana de Baden Baden. A los nuevos colonos los seleccionaron por sus profesiones: agricultores, médicos, granjeros, herreros, constructores... Todo idea de un geógrafo italiano, Agustín Codazzi, que tuvo una vida de esas de la época: de batalla en batalla y de continente en continente. Murió en una isla del Pacífico, frente a Colombia, se había hecho corsario.

En Colonia Tovar uno ve a alemanes, con rasgos y expresión teutona hablar un castellano venezonalizado. Hasta comienzos del siglo XX, apenas se relacionaban con nadie, y se mezclaban entre ellos con el consiguiente desmejoramiento genético (así lo narran los cronistas). Poco después comenzaron a descubrir los encantos de la población criolla y ahora la gente se llama "pérez jansen" o "wuwenthäll luna". Son rubios, tienen los ojos claros y visten como en las fábulas de los hermanos Grimm. Su comida típica, las salchichas. Su bebida, la excelente y tostada: Cerveza Tovar. Y cuentan con exquisitos productos que no se encuentran en otros lugares de Venezuela debido a las especiales condiciones climáticas: melocotones, fresas, miel, mermeladas. Hace frío, algo que se agradece, en un país de verano eterno.

En el centro del pueblo hay un cartel que indica las direcciones: hacia un lado, calle Bolívar; hacia el otro, calle Hensen. Y ahí siguen, casi detenidos en el tiempo, en plena encrucijada cultural, los venezolanos de Baden Baden, en medio de la selva negra criolla.

4 comentarios:

roberto dijo...

tranki que las estoy preparando joven.que ganas de una birrita in that moment

fon dijo...

a ver, a ver... gloriosos reyes & company, aunque sólo pueda seguirlos por internet!!

Anónimo dijo...

Sólo se me ocurre decir: Deutschland, Deutschland über alles!! Cerveza y salchichas, eso lo veo aquí a diario, de la cerveza no me saturo y las salchichas, si son blancas, están cojonudas con mostaza. Eso sí, conviene no abusar, porque como decía Bismarck, las salchichas son como la diplomacia: a todo el mundo le gustan los resultados, pero nadie quiere ver cómo se hace.
Abrazos desde Fráncfort, ciudad donde hace también muuuucho bochorno, aunque no te lo creas, pero me la pela.
Óscar

fon dijo...

Te imaginé en la plaza Bolívar del pueblo, intercambiando opiniones con los parroquianos oriúndos de Baden Baden... Las salsichas estaban ricas, la cerveza muy rica.

¿No te vas de vacaciones?