lunes, 3 de septiembre de 2007

Dos barrios

El sábado pasado me di una vuelta en mi Volkswagen escarabajo azul de 1973 por los barrios de la Pastora y el 23 de Enero de Caracas. La Pastora es un antiguo barrio colonial que desemboca en el Camino de los Españoles, el antiguo trayecto que comunicaba Caracas con el puerto de La Guaira. Hoy en día es un barrio deslucido y desvencijado que, sin embargo, cuenta con hermosas casass bajas pintadas, hace mucho tiempo, de colores. Está en lo alto de una loma, y sus estrechas calles casi se llevan las esquinas curvas de mi carro alemán. Desde lo alto de la Pastora, se ve todo el oeste caraqueño, con los barrios inexcrutables a los que mi acompañante no me dejó adentrarme. Era media tarde, y todo el mundo estaba en la calle, de pie o sentados, tomando sus cervecitas y rones. Incluso vi a un tipo, roedado por cuatro amigos, bajo un toldo precario, jugar con una mesa de mezclas de la que brotaba una música demoledora. El pinchadiscos y los suyos bailaban en órbita, en medio de un vertedero por el que se había improvisado una avenida. La banda sonora apocalíptica de un paraje que, tiempo ha, fue idílico. Aquí vivían familias de mantuanos (las grandes familias terratenientes de Caracas, descendientes de los españoles enriquecidos con el "comercio" con las Indias Occidentales).
El 23 de Enero se encuentra al otro lado de la autopista que divide en dos a Caracas, en el cerro de enfrente. Fue construído por el general y dictador venezolano Pérez Jiménez. Desde el aeropuerto se ven dos grandes anuncios sobre sendos bloques del 23 de enero: 1) Rumbo al socialismo bolivariano 2) Toyota, avanzamos juntos. Una buena metáfora de la Venezuela bolivariana.
Son 52 bloques de edificios gigantescos, de aspecto soviético pero con un excelente diseño urbanístico (disciplina ausente en la capital venezolana). Es el corazón del chavismo caraqueño. Aquí viene a votar el presidente Hugo Chávez, como si habitase en la zona. Es un lugar peligroso, dicen, algo que la prensa venezolana certifica en sus páginas de sucesos todos los días. Mi acompañante me llevó a comprar una botella de la mejor "guarapita" (aguardiante de fabricación casera aderezado con jugos naturales) a una casa enrejada. 10.000 bolívares, 2 euros. De color rojo sangre. Ahí lo tengo, guardado en la nevera, esperando la visita adecuada.

4 comentarios:

Icíar dijo...

¿guarapita con fabes?
¿o ya cayeron?

I

Julia_1984 dijo...

Excelente blog, lo linkeé al mío. Si Ud. no está de acuerdo, hágamelo saber y el link será retirado

Sergio dijo...

Fue hibernado, ahora volverá en unos días. Ya lo contaré todo. Excelente post.

fon dijo...

Iciar: Aún no han caído, pero se puede comprobar la explosiva mezcla.

Julia: Se agradece, y estoy de acuerdo.

Sergio: Me alegro del regreso, por cierto, hoy vuelven a subir al Enol...