miércoles, 11 de abril de 2007

Bogotá, y tres

¡Guerrillero, desmovilízate! - grita la radio del taxi en el que nos dirigimos a la boda de Erik y Juliana. Y es que la radio emite constantemente llamados a los miembros de la guerrilla y los paramilitares para que abondonen las armas y se reintegren en la sociedad civil. El presidente Uribe ha aprobado un decreto que amnistía a los soldados que no tengan juicios pendientes para que se reinserten. Les ofrecen un dinero para que comiencen su nueva vida, alejada de los enfrentamientos armados.

Sin embargo, es difícil no pensar en cómo son recibidas esos llamados en medio de un campamento de la guerrilla en plena jungla del amazonas colombiano. ¿Se reirán entre ellos como adolescentes maliciosos, o se lo pensarán seriamente como posible salida? No tengo ni la menor idea. Pero la guerra en Colombia continúa, aunque ahora uno puede viajar a más de 100 kilómetros de Bogotá sin temor a secuestros. Más allá, ya es cuestión de cada cual.

En eso iba yo pensando mientras el taxi cruzaba Bogotá en busca de la Notaria 62, en la que se casaban Erik y Juliana. La boda civil resultó una extraña experiencia. Empezó la notaria dando gracias a Dios, un sacedorte recordó con total naturalidad que algunos ya han pasado por esa misma circunstancia en varias ocasiones y se leyeron ciertos pasajes de la Biblia. Claro, el público estaba perplejo. Si quieres Biblia, te vas a una iglesia. Si quieres matrimonio civil, te vas con los leguleyos. En Colombia, no. Dios te acompaña por doquier, está por todos los lados. Incluso, en las bodas civiles.

A mí, al final de la ceremonia, casi se me escapa un tímido "Amén". Catecismo subliminal, lo llaman los más aguerridos.

5 comentarios:

Sergio dijo...

Felicidades por los anteriores post, especialmente el de la librería. Espero que le transmitieses mi más sentida enhorabuena a Erik.

Anónimo dijo...

Lo de la boda de Erik en un juzgado con Dios por medio me recuerda a una discusión-chorra en el Icex sobre el bautismo-comunión-boda civil... Por cierto, ya nos contarás si Erik se queda allá o vuelve a Europa con su esposa.
Me alegro de que todo te vaya bien. Abrazos desde la cálida (sí, sí, de veras) Fráncfort.

fon dijo...

Sergio: me alegro de que te gustase el post librero, el lugar era fascinante. Y sí, le transmití la enhorabuena.

Óscar: Erik y Juliana se vuelven a Argentina, donde les quedan todavía unos meses de curro. Yo les veo más latinoamericanos que nunca. Y sí, va bien y de fiesta en fiesta. Fráncfort ya no es lo que era (lo digo por el calor)

roberto dijo...

Que desea el joven amigo....sabias palabras en homenaje al gran Cesar Montes. Me ha parecido genial la historia del librero y su librería. Por cierto le preguntaste por el nombre de la librería pero y pñor su nombre, o tampoco tenia el maricon. Me encanta tu forma de escribir, es eleganta a la par que sencilla y amena u orange, su nuevo nombre.

PD: quiero ver una foto de tu nuevo amor ya.

roberto dijo...

Que desea el joven amigo....sabias palabras en homenaje al gran Cesar Montes. Me ha parecido genial la historia del librero y su librería. Por cierto le preguntaste por el nombre de la librería pero y por su nombre, o tampoco tenia el maricon. Me encanta tu forma de escribir, es eleganta a la par que sencilla y amena u orange, su nuevo nombre.

PD: quiero ver una foto de tu nuevo amor ya.