martes, 19 de agosto de 2008

El carro

Mi carro. Tener un carro es como tener cuatro pies. En Caracas es tan útil como un bolígrafo y papel en una isla desierta. Sirve sólo a título personal, para hablar con uno mismo. Tardé dos días en poner de acuerdo a un cerrajero, un mecánico cervecero y a un servidor, al volante. Lo arrancamos, pero la batería se bebía toda la electricidad como un naúfrago sediento. Resultado: una sudada de escándalo, y cinco arrancadas en segunda mientras empujaba. El mecánico, Vicente, es un italiano de esos que no se sabe si hablan español o italiano de tan desdibujados que tiene ambos. Sólo entra en materia al quinto minuto de conversación. Mientras tanto divaga sobre el porqué de la vida, de la diferencia entre hombres y mujeres, de lo negros que eran los primeros negros que vio al bajar del barco en en el puerto venezolano de La Guaira, de la vida en la Italia de posguerra, de los tiempos gloriosos del bolívar cuando con cuatro te daban un dólar de verdad... Y entonces te comienza a hablar del carro: el freno de mano, el alternador, las bujías, la valvulina, la cremallera del motor, el pendís... Total, que acabas preguntándole por el precio, porque es de lo poco sobre lo que entiende uno, que no estudió mecánica. Ahora, el reto es quedarte a tomarte una cerveza con el grupo de mecánicos, que parecen deshollinadores de lo oscuro que están, y aprender de carros. "Nunca están rotos del todo, nunca están del todo arreglados" , ése es el lema, el axioma fundamental de cualquier mecánico que se precie. Le pregunto, con ironía, acerca de si puedo pagarle con tarjeta de débito. JAJAJAJAJAJA. Aquí sólo se puede pagar con aquello que hace chin-chin, tú sabes... JAJAJAJAJAJA... Lo último es un líquido sospechoso que expulsa la rueda trasera izquierda. Acabo de llamar a Vicente. Estuvimos cinco minutos hablando por teléfono acerca de los motivos que explican la diferencia de medallas entre España e Italia en las Olímpiadas. En fin, suspiré. Al sexto minuto, me explicó: Nada grave, chamo, pásate a las 6 y está listo... Ahí voy.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Buen carro, Fono, sí señor!
Yo navego la red ahora desde Evia, isla griega llena de griegos ( algo no tan común en agosto).
golfeo con Fermín y hacemos arte a veces.
Lo demás son buceos, gyros y mamarrachadas.

La vida misma.
Juano

fon dijo...

Lo que se conoce como "hacer el griego"... Saludos al arte, y a (en)fermín... Tal cual...

eneas dijo...

¿Por qué no saca la matrícula del carro, bribón?
Besos
E.